Una te dice por dónde ir para llegar antes a la boya. La otra, qué te toca revisar y qué material tienes que llevar. Las dos calculan con documentos oficiales y funcionan donde no hay cobertura.
Y hasta ahora se decidía a ojo. Ojo Marinero calcula el rumbo que más te acerca a la boya con la polar certificada de tu barco, el viento medido en la boya de al lado y el estado de la mar, y te dice dónde vas a virar antes de que llegues.
Sal en ceñida a 005°. Rumbo, VMG y la velocidad que deberías estar haciendo según tu polar, con la penalización real por la ola que te entra.
Medianas de hasta 65 certificados ORC por modelo, con desplazamiento y ángulos óptimos declarados. Al contrastar nuestras primeras estimaciones con los certificados aparecieron errores de hasta el 84% en desplazamiento y de 5 grados en el ángulo de ceñida, que es justo donde se dibujan las laylines.
El modelo pondera la resonancia entre la longitud de onda y tu eslora, y el ángulo con que entran las olas. La tripulación cuenta como lastre con aire flojo y como momento adrizante con viento.
Las 48 estaciones de Puertos del Estado repartidas en siete zonas: 22 mareógrafos con sensor meteorológico dan el viento al minuto, 16 boyas lo miden ellas mismas y las 12 restantes toman el de la estación más cercana. La app dice de dónde viene el dato en cada caso.
Si viras para salir de un viento sucio o porque te cierra un derecho, fijas ese rumbo de un toque y la app replantea desde ahí en vez de insistir en su plan. Y una boya mal marcada se corrige arrastrándola sobre la carta.
Mientras corre el cronómetro la app registra el track. Al terminar te lo llevas en GPX para revisar la regata con calma en casa.
Marcas los dos extremos navegando hasta ellos: longitud, extremo favorecido y por cuántos grados, distancia perpendicular y segundos hasta la línea. El barlovento se deduce solo, sin meter coordenadas. Todo sobre cartografía oficial del Instituto Hidrográfico de la Marina, dentro de la parte gratuita de la app.
Un impulsor vencido no da señales y una bengala caducada no tiene discusión. El Contramaestre lleva el mantenimiento y el material obligatorio de tu barco con los intervalos del manual de tu motor y las listas del país de tu bandera, citando de dónde sale cada uno.
Un 85% al día, tres cosas vencidas. El estado del barco de un vistazo y lo que toca en los próximos treinta días, ordenado por urgencia.
Volvo Penta, Yanmar, Solé Diesel y fueraborda de gasolina, con su referencia citada dentro de la app. Un D1 cambia el aceite a las 200 horas y un D2-40 a las 500 aunque compartan manual: la app distingue esos casos. Y si un manual se contradice, lo dice.
Las siete zonas del RD 339/2021 español no se corresponden con las cuatro de la Division 240 francesa ni con las cinco portuguesas. Al cambiar de bandera se carga la lista del país y se conserva aparte lo anotado en la anterior.
Notificaciones con la antelación que elijas, aunque la app esté cerrada, por horas de cuentahoras o por fecha, lo que ocurra antes. Lo que marcas como hecho queda fechado y sale en el cuaderno del barco.
Listas de salida y de regreso según el tipo de navegación, y una pantalla de socorro con tu posición GPS en formato náutico y los números de emergencia, disponible sin haber comprado nada.
Son aplicaciones de a bordo. Eso decide dónde se guardan los datos, qué pasa cuando no hay red y cómo se paga por ellas.
Honestidad con el dato. Cuando un número es una estimación, la app lo dice. Ojo Marinero indica si la polar de cada barco viene de certificados reales y de cuántos, y avisa de que su carta no sustituye a la cartografía oficial. El Contramaestre no sustituye al manual ni al texto legal: los resume, cita de dónde vienen y avisa a tiempo; y cuando una bandera no tiene lista oficial clara, se queda fuera y se dice.
Se pueden llevar a una flota entera, y se pueden enseñar a bordo o en sala. Si te interesa alguna de estas vías, escríbeme.